martes, 2 de noviembre de 2010

Esta tarde

Es apenas pasado mi momento favorito del día... El cielo abandonó los tintes rosados para acercarse cada vez más envolvente y gris.
Cuento con esa preciosa y preciada "vista abierta", como dicen los agentes inmobiliarios. Tras la baranda de mi balcón, nada. Más de dos manzanas de nada en absoluto...
Después, sólo después, algunos edificios bajos y una torre asquerosa, donde no hace mucho consideramos mudarnos (esos sí que tienen vista abierta...).
Y todavía más allá, adivino el río, el final inevitable de la ciudad. Me alegra estar tan cerca de ese límite.
Los aviones pasan rozando los techos de los edificios que, a mis ojos, se desploman en el agua densa de un río que, desde abajo, se hace el mar (desde el aire se hace hilo y se hace nada).
Buenos Aires.
A veces nos amigamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario