miércoles, 13 de abril de 2011

Huerta

Hoy subí más decidida que otras veces.
Corté todos tus frutos, que, en chiste, son casi mis hijos y en serio... también.
La piel de la mayoría estaba áspera. Muchos habían comenzado a pudrirse, o terminado de olvidar.
Tus ramas permanecieron ahí, secas, extrañadas... como pidiendo por favor.
(No sé cómo funciona esto. Se supone que, al final de la temporada, ¿uno se despide? Así... ¿rodeado de muerte...? ¿O me siento a esperar a que, después del invierno, las hojas vuelvan a estar verdes y, como esta primavera, brillen como lo hicieron las pocas que estuvieron sanas?)

Este mediodía nadie va a entender por qué los tomates no están condimentados. Pocos van a sentir ese sabor medio ácido y apenas dulzón de los frutos rojos de variados tamaños.
Hoy es el final.
Me veo tan triste y me espanto... Algunos péndulos-semillas golpean mis pecas y sé que es real.
Evoco torpemente a quienes me alentaron, a esas manos escasas y amorosas que compartieron la brutalidad del sol en verano, el amotinamiento de los miles de bichos que nunca desistieron... inclusive hasta hoy.
Vida.
¿Será que esos intrusos diminutos seguirán colmando la terraza de latidos infinitos?

miércoles, 6 de abril de 2011

Dedicatoria

Algo propio, dije. Las rodillas se doblan. Una de esas cosas que me dejan pegada al sol. En este rincón.
Algo estúpido y hasta cursi... Nada que ver. Je.
Inspiración. ¿Inspiración?
Vos... ahí, tan lejos y tan acá. Con tu pulpito... Y yo, que no soy nadie, que no pudo haber sido la que entendió... acá... me hago poste.

lunes, 4 de abril de 2011

Ida y vuelta

Suena Los Dinosaurios. Las vaquitas manchan el paisaje. Camiones ruedan, como si aquello fuera una nube o como si faltaran 1300 kilómetros para llegar. La muerte pasa cerca varias veces en la ruta. Los que se sienten inmunes nos acercan.
Pergolini se aleja... casi... no... escuchamos... La señal trae silencio. La luna permanece. Once y seis... am.



***

Qué vino primero? Pehuajó y su tortuga o la tortuguita de Pehuajó con María Helena Walsh? Homenaje. La tortuga lenta en los pies de él. La tortuga rápida en mis pies.
Vayan tranquilos.
Suena Cerati y no podemos evitar cerrar los ojos por aunque sea un segundo. Puedan algunos acercarse desde allá para traer lo que él trajo. Para siempre.
Mi muslo izquierdo suele oficiar de guitarra... en el mejor de los casos. Sino es batería y me hace picar.
Aplausos para Gustavo. Abrazos para María Helena. Zapatitos para la tortuga.



***

Te fuiste sin que pudiera evitarlo
Mi pena vuela al ras de esta estepa infinita
Las filosas aristas de nuestra presencia en tu mundo
Si sólo cruzabas el camino...
¿Tendrías hijos? ¿Te esperaría tu amado en el nido?
La ruta sigue
Gotas densas retumban sobre la línea punteada
                                       / de mi tristeza
Perdón por estar justo ahí... en ese mismo segmento
               en mi ocaso y tu final
La ruta sigue.


***

Volver,
después de años, de a poco...
Los pasos del camino
La secuencia finita de altos y mesetas y llanuras
                             / húmedas, acá.
Volver siempre me cayó mal.