viernes, 6 de julio de 2012

Crónica ridícula - Bariloche - Invierno 2012

Día 0

13:20. Adri me pasa a buscar por la escuela. Mi valija está llena. Mi panza, vacía.
14:20. Entro al área de embarque. Ya tengo noticias de los problemas. Es la primera vez que me suena el detector de metales. El precio de las botas fashion. Metal. Me imagino los cerebros de los extranjeros. Paro de controladores. Se les comunica a los señores pasajeros que, debido a los problemas noséqué de las torres de control y los turnos de despegue, los vuelos pueden sufrir demoras o ser cancelados. ¿Dónde más pasarán estas cositas?
14:30. Miro el estado de los vuelos. El mío: demorado. Reprogramado para las 16:00. El duty free shop no tiene nada que me interese. Me siento a comer algo debajo de la tele. Antes de elegir el allmuerzo, miro el estado de los vuelos otra vez. El mío: on time. Me acerco a la puerta de embarque. ¿Este es el avión que va a Bariloche, el que se había reprogramado para las 16:00? ¡Estamos embarcando señora! Ok. No tiene sentido pero me pone contenta.
14:45. Subo al avión. Mi asiento es el 4F. Ventana. Sonrisa amplia. Mis compañeros de fila ya están ubicados. Disculpen. ¡No hay problema, estábamos esperando al pasajero restante! Sonrisa amplia. La policía, junto al avión en 4x4. Reconsidero mi posición en cuanto a la elección de la aerolínea. Durante mi corta espera en el área de embarque cancelaron dos vuelos de LAN y despegaron dos vuelos de Aerolíneas Argentinas/ Austral. Vuelvo a pensar en los extranjeros. Y yo que quería escribir una novela acerca de las horas de espera en el aeropuerto como aquella vez en La Paz, pasando la noche con vértigo...
15:19. No es verdad que el avión se va 15:20. Sin embargo, la tripulación está activa. La policía movió su 4x4 del camino. Nada.
15:25. Tripulación, puertas en armado.



Día1

La calle es para arriba. Voy en segunda porque hay hielo, aunque salí cerca del mediodía, siguiendo las indicaciones de los locales. El cordón pintado de blanco es que se puede estacionar. Acá también se pone complicado encontrar lugar... Lo dejo como a dos cuadras. Me bajo, todavía me quedo tranquila por acá.
La calle va para abajo. Patina. Camino con mucho cuidado esas dos cuadras temiendo caerme y quedar como una turista idiota.
El edificio de la DGR es grande y tiene techo de chapa roja. Entro y me dan el número 173. Ya no hay sectores y llaman a todos desde cualquier escritorio. Cantan: 52, 53, 54... No me voy más...
Salgo a sacar las fotocopias y aprovecho para llamar a la abuela. Lo último que esperaba es que fueras vos, ¡qué alegría me das! Lo fácil que es hacer feliz a la gente... pienso.
Como todavía faltan mil números, cruzo a ver si puedo hacer la copia de la llave. Un grupo de perros se adueña de la vereda, me miran. La señora me dice estoy sin mi marido, se fue a comprar una lima y después pasaba por el taller y otras cosas de la agenda del señor que no vienen al caso. Vuelvo cerca de la una, antes de que cierren. Cierran al mediodía. No sólo en la cerrajería.
Cruzo de nuevo a ver por qué número van: 64, 65, 166... ¡Ah! ¡Se comían el ciento y! No falta nada. Se apilan en mi cabeza las variables ordenadas de otra forma, de acuerdo a la perspectiva de que ya me toca.
173. Vengo a cambiar la titularidad en el impuesto. ¿Trajo copia de la escritura y del documento? Sí. A ver... Bueno, déjemelo así lo miro. (¡¿Así lo miro?!). ¿Qué día es hoy? Viernes 6 de julio. Véngase el martes que ya lo voy a haber revisado, porque esto ¡hay que revisarlo!
Me voy. Trato de encontrarle un sentido a lo que acaba de pasar mientras vuelvo a la cerrajería. ¿Qué es lo que hay que revisar que no esté en la escritura y el documento? ¿Cómo es este trámite? ¿Por qué no lo hizo en la computadora? ¿De quién hay que desconfiar? ¿Qué me irá a decir el martes este buen Enrique? ¿O era Enriquez el apellido?
Me paro a esperar al cerrajero, me quedo quieta. Por suerte hay algo de sol y un perrito chapotea en un manchón de nieve que se derrite lentamente. Pasa una chica grandota y me pregunta disculpá, ¿en qué mes estamos? En julio, hoy es 6 de julio. ¡Ya sé que es 6! Pasa que se me confundo la n con la l, estoy en cualquiera...
Llega un pibe y me saluda. Sólo porque estoy parada cerca de la puerta. Aprovecho y le pregunto ¿vos hacés las llaves? No, mi jefe; a ver, ¿qué llave es? Esta. La agarra y se pone a hacerla.
Después de un rato cortito me la trae. Probala con la puerta abierta, cualquier cosa me la traés. Y agrega: todo puede fallar en la vida.
La calle va para arriba. Un baldío se luce blanquísimo. La vereda sigue congelada y marrón. En la esquina, el conductor: pase. Gracias con la cabeza. Llego al autito alquilado y vuelvo para Dina Huapi escuchando la radio local.
(La llave funcionó).

             


Living

El silencio infinito
El cielo imposible
El agua inmóvil en mi retina
El sol... o el no sol
El sonido de las pocas flores y del reloj
Los pies sobre la mesa
El fuelle junto al hogar apagado
La luz de las 3 de la tarde
El invierno pálido
La música innecesaria, el cuadernito liso
El ventanal
El ritmo inverosímil de la tarde me ausenta del mundo
me devuelve

1 comentario:

  1. viajè contigo massa
    yo ayer tmb hice una llave pero no saliò perfecta
    la copia de una copia sale mas o menos me dijo el cerrajero. se corrompe el parampara jeje

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