las letras se desdibujan como huyendo
mis sonidos retumban en la inmensidad de tu ausencia
claras como nubes
las huellas pasan y desaparecen
nada
el oscuro parecer del monstruo que me acecha...
las flores pálidas del infierno
el remolino incesante en mi estómago
las carreras de los gatos, como terremotos invisibles,
gastan el mismo suelo que yo gasto
la presencia de todo y, sin embargo,
la ausencia de todo
corro
el infinito se acerca al galope hacia mi cara
los ojos inmensos de la melancolía
la mitad de la luna
la mitad del hambre
la mitad del sueño
la mitad de mis manos
la mitad del espejo
palabras, nada.
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